Todo arquitecto tiene un primer plano.
Para Obed, ese plano fue la AO23: la casa en Bayamón, Puerto Rico, donde mucho antes de existir un estudio ya existía el sonido. Se pasaba haciendo beatboxing y encontraba ritmo en todo lo que lo rodeaba. Antes de tener equipo, ya estaba construyendo música en su cabeza.
Años después, en esa misma casa, convirtió el family room en su primer estudio. Allí, ese niño que escuchaba música en todo comenzó a diseñar sonidos de verdad y terminó produciendo algunas de las canciones más emblemáticas de la escena urbana cristiana latina, dando inicio a una carrera que ya supera las dos décadas.
Desde entonces, Obed El Arquitecto ha vivido principalmente escondido detrás de la música: produciendo, componiendo y construyendo ideas para otros.
Pero algunos sueños esperan su momento.
Hoy, El Arquitecto convierte su propia carrera en el proyecto. Es el punto donde su amor por la música se encuentra con su pasión por lo cinematográfico. Desde la producción musical, reúne artistas, colaboradores y una visión visual para dar vida a canciones y conceptos audiovisuales que durante años existieron solamente en su imaginación.
No dejó de ser productor para convertirse en artista.
Hizo de su producción su arte.
Y más de 20 años después, el niño de la AO23 todavía se atreve a soñar.